Haciéndoles servir a los nuevos discípulos

Haciéndoles servir a los nuevos discípulos

Un proceso muy importante en el desarrollo de los discípulos y el crecimiento de la iglesia local es la inclusión de los nuevos discípulos en servicio y ministerio. Hay que invitar y motivarles a involucrarse en oportunidades, aunque no parezcan preparados o capacitados. Pueden ayudar y colaborar, observar y complementar, dentro de sus capacidades y experiencias. Así van a aprender y crecer.

El Señor Jesús empezó el entrenamiento de Simón Pedro junto al Mar de Galilea ocupando las herramientas cotidianas del pescador:

Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. (Lucas 5:3)

Pedro no estaba preparado para enseñar todavía, pero pudo prestar su barca (y después sus redes).

Tenemos que recordar que el Espíritu Santo da dones a cada uno de nosotros, y él vive en cada creyente para dar poder y capacitar. Los líderes y discípulos más experimentados podemos ayudar en el proceso de edificación y enseñanza, aunque a veces los líderes y “maduros en la fe” obstaculizamos a los nuevos porque no saben lo que sabemos o porque queremos evitar que aprendan por experiencia.

Es importante que los líderes actuales entrenamos a los líderes futuros, que demos de nuestro tiempo y talento para que ellos desarrollen sus dones y tengan oportunidades de servir, crecer y colaborar.

Cuando el equipo falla

Cuando el equipo falla

¿Qué hacemos cuando el equipo de ministerio no funciona como pensábamos?

Empezamos con una buena visión bíblica y espiritual. Invertimos mucho esfuerzo en el entrenamiento y la capacitación de líderes. Formamos un equipo de varias habilidades y dones, pero con una sola meta y un solo espíritu. A pesar de haber hecho todo bien, al intentar a trabajar juntos, cualquier circunstancia negativa resulta en conflicto. Los que se habían unido se dividen, y las fallas de cada miembro del equipo se magnifican.

No debemos asustarnos cuando eso sucede. Es útil recordar que aún el equipo de discípulos originales sufría de controversias y conflictos. El discipulador divino, Jesús, escogió a Judas para ser apóstol. Jesús no se equivocó, sino que él sabía todo lo que Judas haría de antemano y estaba prevenido. Tuvo que ser así, porque así se había escrito.

Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. (Hechos 1:16-17)

Así que, puede haber conflicto, puede haber fallas y fracasos. Puede ser necesario volver al principio para repetir aspectos de entrenamiento. Haremos correcciones y ajustes. Está bien. Dios está obrando. Dios siempre es fiel, aunque nosotros siempre somos infieles. Las maravillas de Dios incluyen sus milagros de hacer su obra por medio de líderes y equipos disfuncionales. Sigue adelante. Aprende. Vuelve a los primeros pasos. Dios está allí también. El enemigo nuestro quiere hacer daño, pero el Señor siempre hará el bien.

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. (Génesis 50:20)

Entrenamiento personalizado

Entrenamiento personalizado

Durante el último mes he tenido oportunidad de ver la importancia del entrenamiento personalizado en el ministerio práctico por medio de dos de mis hijos. Mi hijo Teddy tiene 15 años y por tanto puede empezar su entrenamiento de conductor para su licencia en el estado de Tennessee, EEUU. Es necesario que él cumpla un mínimo de 50 horas conduciendo bajo supervisión directa. Hemos pasado varias horas juntos en el carro; he contestado unos 150 de sus preguntas; he mostrado como hacer las cosas bien para que vea mi ejemplo; y he sentado en el lugar de pasajero para ayudarle con paciencia a manejar en una manera segura y de acuerdo a las leyes. Instrucción, ejemplo, observación, ayuda: así se prepara un buen conductor de autos.

Mi hijo Mateo tiene 12 años. Mateo sufre de una forma de parálisis cerebral, sin embargo, siempre quiere hacer todo los que otros muchachos hacen. Últimamente pasamos un tiempo de vacaciones junto a un hermoso lago dentro de las montañas de Tennessee. Los niños jugaron en kayaks y nadaron todos los días. Más que nada Mateo quería pescar. En el principio no pudo hacer que el anzuelo llegara al agua. Lo tiraba por atrás, o por los lados. Yo le dije: “Voy a poner mis manos sobre las tuyas. Harás lo que yo hago, y como te digo.” Así hicimos juntos varias veces. Después, el dijo: “Ahora quiero hacerlo solo.” Yo le hice un gran espacio y esperaba el resultado. ¿Crees que lo tiró perfectamente la primera vez? No. Ni la segunda. Pero yo le animaba a seguir, con suaves comentarios y sugerencias de lo que podría hacer mejor. Pronto él no necesitaba ni ayuda ni sugerencias. ¡Pescaba solito y más que nadie en la familia! Durante las siguientes semanas Mateo ayudaba a sus sobrinos y primos pequeños a pescar también.

19 Jesús los llamó: «Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!» (Mateo 4:19 NTV).

Para los mentores en el ministerio práctico hay cuatro pasos para el entrenamiento personalizado de nuevos líderes que se pueden resumir así:

  1. Yo lo hago y tú me observas.
  2. Yo lo hago y tú me ayudas.
  3. Tú lo haces y yo te ayudo.
  4. Tú lo haces y yo te observo.

En el ministerio hemos aplicado estos pasos para entrenar en el evangelismo, en el discipulado, en la escuela dominical, en la predicación, y en el inicio de nuevos ministerios. Es importante que los pastores y líderes actuales preparamos a los líderes futuros con entrenamiento personalizado y práctico con nuestro ejemplo y apoyo.

14 Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron (2 Timoteo 3:14).

 

La iglesia en la comunidad

La iglesia en la comunidad

¿Cómo actúa la iglesia local en la comunidad en general para influenciar a la gente para Cristo? Siempre he aprendido más por experiencia, y sigo aprendiendo. En mi juventud, me enseñaron que la iglesia tenía que ser aparte de la comunidad mundana. Tenía que separarse porque era un pueblo santo. Sin embargo, me enseñaron que yo tenía que ganar almas todos los días. ¿Cómo podría yo ganar almas mientras que me mantenía separado de todos los mundanos? Sin tener contacto y relaciones de amistad con personas que no conocían a Cristo, no tuve ninguna manera de influenciar o guiarles a Cristo. Ahora creo que yo había entendido mal las enseñanzas de Jesús.

13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Mateo 5:13

Para servir, dar sabor y preservar la carne, la sal tiene que estar en contacto con la carne. Tiene que ser distinta de la carne y mantener sus propias características mientras toca y penetra la carne con su sabor y con su poder. La sal hace salada la carne, pero la carne no debe hacer “carnal” la sal.

Ahora creo que la iglesia local tiene que actuar en un papel importante en la comunidad para manifestar el amor de Cristo por sus obras de misericordia, justicia, y paz en el mundo. Sí, mantenemos la distinción de ser un pueblo santo, separado para Dios y separado del pecado; pero no nos separamos de las personas que necesitan de Cristo. Predicamos el evangelio con la Palabra de Dios y con las obras de Dios en el mundo. Por su actividad en la comunidad en general, la iglesia local manifiesta el amor de Dios a los que necesitan a Jesús.

No es nuestro poder que nos mantiene santos, separados y distintos del mundo. Es el poder de Dios. Es su propia santidad y su propio Espíritu. Tampoco no es nuestro poder que gana a las almas, sino el poder de Dios y su propio Espíritu.

15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.  Juan 17:15-16

Estamos en el mundo, pero no somos del mundo; y estamos en el mundo para que el mundo conozca a Cristo Jesús.

Un paso más

Un paso más

Frecuentemente, uno que ha creído el Evangelio y recibe a Jesucristo como su Salvador piensa que eso es todo. Luego aprende que el Evangelio y su nueva vida en Cristo abarca mucho más. Después de aprender más, toma la decisión de dar testimonio público por medio del bautismo, y pensará: “No hay más.” Sin embargo, el Espíritu Santo obra en muchas maneras para enseñar, edificar, y producir buen fruto. Siempre hay que tomar un paso más adelante.

Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres (Marcos 1:17).

… Y dicho esto, añadió: Sígueme (Juan 21:19).

En Marcos 1, Jesús recién dio inicio a su ministerio público, y llamó a sus primeros discípulos a seguirle. Ellos tomaron los primeros pasos de aprendizaje, obediencia y servicio. Luego en Juan 21, Jesús ya fue crucificado y resucitó. Estaba preparando a los discípulos a llevar a cabo su obra de llevar el Evangelio a todas las naciones. El principio básico sigue siendo lo mismo. “Camina en pos de mí. Sígueme.”

Algunos oyen el Evangelio por primera vez y siguen oyendo. Luego creen, y después se dan cuenta que tienen que identificarse como discípulos de Jesús por el bautismo y otros pasos de obediencia. Próximamente, aprenden que ellos están capacitados por el Espíritu Santo para servir y toman decisiones de servicio. Un paso más adelante, ven la necesidad de llevar el Evangelio a otros, y empiezan a oír el llamado de Jesús de seguirle para cruzar las fronteras que separan a los que están fuera de Cristo. Son misioneros en su vida diaria.

Oyente. Creyente. Discípulo. Siervo. Misionero.

Siempre debemos preguntarle al Señor. “¿Qué paso más quieres que yo tome?”

Invitado adentro para servir afuera

Invitado adentro para servir afuera

Al pensar en la multiplicación de siervos-líderes, el Señor Jesucristo nos dejó un modelo que podemos observar en la elección de los doce apóstoles en Marcos 3:13-14:

13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, … 

Los pastores, siervos, y líderes cristianos tenemos la responsabilidad de capacitar a los escogidos y llamados por Dios. Vale aprender y aplicar estas dos etapas del entrenamiento de los doce: adentro (estar con él) y afuera (enviarlos a predicar, etc.) Las dos etapas son importantes. Los líderes tenemos que invitar a algunos de los discípulos a estar cerca a nosotros, y mostrarles cómo estar cerca a Jesús. Los que han mostrado el corazón, las actitudes, y las prácticas del fiel seguidor, pueden crecer aún más si nosotros nos abrimos para que ellos aprendan de cerca. Tenemos que pasar tiempo con ellos, compartir de nuestras vidas, y ponerles un ejemplo vivo del siervo-líder quien conoce íntimamente a Jesucristo. Solamente después de que un discípulo haya pasado tiempo adentro, deberíamos enviarle afuera para liderazgo espiritual público; y aún entonces, con estrecha relación con los más experimentados del círculo íntimo.

La falla común de los que ya somos líderes es que no queremos abrir la puerta para que el discípulo esté dentro del círculo íntimo. Sin embargo, es esencial quitarle el velo al que pueda hacer mayores cosas, y compartir nuestra vida familiar, oración, devoción, y aún nuestras cargas y debilidades, si el discípulo va a crecer hasta ser un siervo capacitado para el liderazgo espiritual.

¿Está invitando usted a algunos discípulos de su ministerio a una relación más adentro para que después puedan ser enviados afuera?

Niños, jóvenes, padres

Niños, jóvenes, padres

Me encanta la analogía de la iglesia local como familia. El Nuevo Testamento está lleno de ejemplos que refuerzan la comparación. Uno de mis pasajes favoritos relacionados con la iglesia/familia es 1 Juan 2:12-14:

12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al  que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

Creo que una iglesia local saludable tendrá varias generaciones de creyentes y discípulos en proceso de crecimiento hacia la madurez, y aún los ancianos seguirán creciendo en fe y en testimonio. Las distintas generaciones tienen distintas responsabilidades y tendencias dentro de la familia. Oramos para que Dios siempre añada los bebés espirituales. Que siempre haya los sabios y maduros para reproducirse y enseñar a los menores, y los jóvenes con energía y dones para trabajar.

La familia espiritual en la formación de discípulos

La familia espiritual en la formación de discípulos

Jesús mandó a sus discípulos a ir haciendo otros discípulos en todas las naciones (Mateo 28:18-20). Una manera de entender el principio del discipulado en la iglesia local es por la analogía de la familia. Todos nacimos en una familia. Tenemos un papá y una mamá. Además de padres puede haber hermanos mayores. Vamos creciendo y madurando por medio de los procesos básicos y por la participación normal en la familia. De la misma manera, al nacer de nuevo, iniciamos una nueva vida espiritual. Los más pequeños aprenden de los más grandes. Los maduros y sabios enseñan a los jóvenes. Ellos aprenden de sus experiencias. Todos seguimos a Jesús; y estamos siguiendo a otros hermanos también. Alguien puede aprender de usted. ¿Quién le está siguiendo a usted mientras sigues a Jesús?

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 1 Corintios 11:1