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Mes: abril 2017

Un paso más

Un paso más

Frecuentemente, uno que ha creído el Evangelio y recibe a Jesucristo como su Salvador piensa que eso es todo. Luego aprende que el Evangelio y su nueva vida en Cristo abarca mucho más. Después de aprender más, toma la decisión de dar testimonio público por medio del bautismo, y pensará: “No hay más.” Sin embargo, el Espíritu Santo obra en muchas maneras para enseñar, edificar, y producir buen fruto. Siempre hay que tomar un paso más adelante.

Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres (Marcos 1:17).

… Y dicho esto, añadió: Sígueme (Juan 21:19).

En Marcos 1, Jesús recién dio inicio a su ministerio público, y llamó a sus primeros discípulos a seguirle. Ellos tomaron los primeros pasos de aprendizaje, obediencia y servicio. Luego en Juan 21, Jesús ya fue crucificado y resucitó. Estaba preparando a los discípulos a llevar a cabo su obra de llevar el Evangelio a todas las naciones. El principio básico sigue siendo lo mismo. «Camina en pos de mí. Sígueme.»

Algunos oyen el Evangelio por primera vez y siguen oyendo. Luego creen, y después se dan cuenta que tienen que identificarse como discípulos de Jesús por el bautismo y otros pasos de obediencia. Próximamente, aprenden que ellos están capacitados por el Espíritu Santo para servir y toman decisiones de servicio. Un paso más adelante, ven la necesidad de llevar el Evangelio a otros, y empiezan a oír el llamado de Jesús de seguirle para cruzar las fronteras que separan a los que están fuera de Cristo. Son misioneros en su vida diaria.

Oyente. Creyente. Discípulo. Siervo. Misionero.

Siempre debemos preguntarle al Señor. “¿Qué paso más quieres que yo tome?”

Invitado adentro para servir afuera

Invitado adentro para servir afuera

Al pensar en la multiplicación de siervos-líderes, el Señor Jesucristo nos dejó un modelo que podemos observar en la elección de los doce apóstoles en Marcos 3:13-14:

13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, … 

Los pastores, siervos, y líderes cristianos tenemos la responsabilidad de capacitar a los escogidos y llamados por Dios. Vale aprender y aplicar estas dos etapas del entrenamiento de los doce: adentro (estar con él) y afuera (enviarlos a predicar, etc.) Las dos etapas son importantes. Los líderes tenemos que invitar a algunos de los discípulos a estar cerca a nosotros, y mostrarles cómo estar cerca a Jesús. Los que han mostrado el corazón, las actitudes, y las prácticas del fiel seguidor, pueden crecer aún más si nosotros nos abrimos para que ellos aprendan de cerca. Tenemos que pasar tiempo con ellos, compartir de nuestras vidas, y ponerles un ejemplo vivo del siervo-líder quien conoce íntimamente a Jesucristo. Solamente después de que un discípulo haya pasado tiempo adentro, deberíamos enviarle afuera para liderazgo espiritual público; y aún entonces, con estrecha relación con los más experimentados del círculo íntimo.

La falla común de los que ya somos líderes es que no queremos abrir la puerta para que el discípulo esté dentro del círculo íntimo. Sin embargo, es esencial quitarle el velo al que pueda hacer mayores cosas, y compartir nuestra vida familiar, oración, devoción, y aún nuestras cargas y debilidades, si el discípulo va a crecer hasta ser un siervo capacitado para el liderazgo espiritual.

¿Está invitando usted a algunos discípulos de su ministerio a una relación más adentro para que después puedan ser enviados afuera?

Niños, jóvenes, padres

Niños, jóvenes, padres

Me encanta la analogía de la iglesia local como familia. El Nuevo Testamento está lleno de ejemplos que refuerzan la comparación. Uno de mis pasajes favoritos relacionados con la iglesia/familia es 1 Juan 2:12-14:

12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al  que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

Creo que una iglesia local saludable tendrá varias generaciones de creyentes y discípulos en proceso de crecimiento hacia la madurez, y aún los ancianos seguirán creciendo en fe y en testimonio. Las distintas generaciones tienen distintas responsabilidades y tendencias dentro de la familia. Oramos para que Dios siempre añada los bebés espirituales. Que siempre haya los sabios y maduros para reproducirse y enseñar a los menores, y los jóvenes con energía y dones para trabajar.

La familia espiritual en la formación de discípulos

La familia espiritual en la formación de discípulos

Jesús mandó a sus discípulos a ir haciendo otros discípulos en todas las naciones (Mateo 28:18-20). Una manera de entender el principio del discipulado en la iglesia local es por la analogía de la familia. Todos nacimos en una familia. Tenemos un papá y una mamá. Además de padres puede haber hermanos mayores. Vamos creciendo y madurando por medio de los procesos básicos y por la participación normal en la familia. De la misma manera, al nacer de nuevo, iniciamos una nueva vida espiritual. Los más pequeños aprenden de los más grandes. Los maduros y sabios enseñan a los jóvenes. Ellos aprenden de sus experiencias. Todos seguimos a Jesús; y estamos siguiendo a otros hermanos también. Alguien puede aprender de usted. ¿Quién le está siguiendo a usted mientras sigues a Jesús?

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 1 Corintios 11:1