Un paso más

Un paso más

Frecuentemente, uno que ha creído el Evangelio y recibe a Jesucristo como su Salvador piensa que eso es todo. Luego aprende que el Evangelio y su nueva vida en Cristo abarca mucho más. Después de aprender más, toma la decisión de dar testimonio público por medio del bautismo, y pensará: “No hay más.” Sin embargo, el Espíritu Santo obra en muchas maneras para enseñar, edificar, y producir buen fruto. Siempre hay que tomar un paso más adelante.

Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres (Marcos 1:17).

… Y dicho esto, añadió: Sígueme (Juan 21:19).

En Marcos 1, Jesús recién dio inicio a su ministerio público, y llamó a sus primeros discípulos a seguirle. Ellos tomaron los primeros pasos de aprendizaje, obediencia y servicio. Luego en Juan 21, Jesús ya fue crucificado y resucitó. Estaba preparando a los discípulos a llevar a cabo su obra de llevar el Evangelio a todas las naciones. El principio básico sigue siendo lo mismo. “Camina en pos de mí. Sígueme.”

Algunos oyen el Evangelio por primera vez y siguen oyendo. Luego creen, y después se dan cuenta que tienen que identificarse como discípulos de Jesús por el bautismo y otros pasos de obediencia. Próximamente, aprenden que ellos están capacitados por el Espíritu Santo para servir y toman decisiones de servicio. Un paso más adelante, ven la necesidad de llevar el Evangelio a otros, y empiezan a oír el llamado de Jesús de seguirle para cruzar las fronteras que separan a los que están fuera de Cristo. Son misioneros en su vida diaria.

Oyente. Creyente. Discípulo. Siervo. Misionero.

Siempre debemos preguntarle al Señor. “¿Qué paso más quieres que yo tome?”

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