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Categoría: Discipulado

Haciéndoles servir a los nuevos discípulos

Haciéndoles servir a los nuevos discípulos

Un proceso muy importante en el desarrollo de los discípulos y el crecimiento de la iglesia local es la inclusión de los nuevos discípulos en servicio y ministerio. Hay que invitar y motivarles a involucrarse en oportunidades, aunque no parezcan preparados o capacitados. Pueden ayudar y colaborar, observar y complementar, dentro de sus capacidades y experiencias. Así van a aprender y crecer.

El Señor Jesús empezó el entrenamiento de Simón Pedro junto al Mar de Galilea ocupando las herramientas cotidianas del pescador:

Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. (Lucas 5:3)

Pedro no estaba preparado para enseñar todavía, pero pudo prestar su barca (y después sus redes).

Tenemos que recordar que el Espíritu Santo da dones a cada uno de nosotros, y él vive en cada creyente para dar poder y capacitar. Los líderes y discípulos más experimentados podemos ayudar en el proceso de edificación y enseñanza, aunque a veces los líderes y “maduros en la fe” obstaculizamos a los nuevos porque no saben lo que sabemos o porque queremos evitar que aprendan por experiencia.

Es importante que los líderes actuales entrenamos a los líderes futuros, que demos de nuestro tiempo y talento para que ellos desarrollen sus dones y tengan oportunidades de servir, crecer y colaborar.

Entrenamiento personalizado

Entrenamiento personalizado

Durante el último mes he tenido oportunidad de ver la importancia del entrenamiento personalizado en el ministerio práctico por medio de dos de mis hijos. Mi hijo Teddy tiene 15 años y por tanto puede empezar su entrenamiento de conductor para su licencia en el estado de Tennessee, EEUU. Es necesario que él cumpla un mínimo de 50 horas conduciendo bajo supervisión directa. Hemos pasado varias horas juntos en el carro; he contestado unos 150 de sus preguntas; he mostrado como hacer las cosas bien para que vea mi ejemplo; y he sentado en el lugar de pasajero para ayudarle con paciencia a manejar en una manera segura y de acuerdo a las leyes. Instrucción, ejemplo, observación, ayuda: así se prepara un buen conductor de autos.

Mi hijo Mateo tiene 12 años. Mateo sufre de una forma de parálisis cerebral, sin embargo, siempre quiere hacer todo los que otros muchachos hacen. Últimamente pasamos un tiempo de vacaciones junto a un hermoso lago dentro de las montañas de Tennessee. Los niños jugaron en kayaks y nadaron todos los días. Más que nada Mateo quería pescar. En el principio no pudo hacer que el anzuelo llegara al agua. Lo tiraba por atrás, o por los lados. Yo le dije: «Voy a poner mis manos sobre las tuyas. Harás lo que yo hago, y como te digo.» Así hicimos juntos varias veces. Después, el dijo: «Ahora quiero hacerlo solo.» Yo le hice un gran espacio y esperaba el resultado. ¿Crees que lo tiró perfectamente la primera vez? No. Ni la segunda. Pero yo le animaba a seguir, con suaves comentarios y sugerencias de lo que podría hacer mejor. Pronto él no necesitaba ni ayuda ni sugerencias. ¡Pescaba solito y más que nadie en la familia! Durante las siguientes semanas Mateo ayudaba a sus sobrinos y primos pequeños a pescar también.

19 Jesús los llamó: «Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!» (Mateo 4:19 NTV).

Para los mentores en el ministerio práctico hay cuatro pasos para el entrenamiento personalizado de nuevos líderes que se pueden resumir así:

  1. Yo lo hago y tú me observas.
  2. Yo lo hago y tú me ayudas.
  3. Tú lo haces y yo te ayudo.
  4. Tú lo haces y yo te observo.

En el ministerio hemos aplicado estos pasos para entrenar en el evangelismo, en el discipulado, en la escuela dominical, en la predicación, y en el inicio de nuevos ministerios. Es importante que los pastores y líderes actuales preparamos a los líderes futuros con entrenamiento personalizado y práctico con nuestro ejemplo y apoyo.

14 Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron (2 Timoteo 3:14).

 

Un paso más

Un paso más

Frecuentemente, uno que ha creído el Evangelio y recibe a Jesucristo como su Salvador piensa que eso es todo. Luego aprende que el Evangelio y su nueva vida en Cristo abarca mucho más. Después de aprender más, toma la decisión de dar testimonio público por medio del bautismo, y pensará: “No hay más.” Sin embargo, el Espíritu Santo obra en muchas maneras para enseñar, edificar, y producir buen fruto. Siempre hay que tomar un paso más adelante.

Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres (Marcos 1:17).

… Y dicho esto, añadió: Sígueme (Juan 21:19).

En Marcos 1, Jesús recién dio inicio a su ministerio público, y llamó a sus primeros discípulos a seguirle. Ellos tomaron los primeros pasos de aprendizaje, obediencia y servicio. Luego en Juan 21, Jesús ya fue crucificado y resucitó. Estaba preparando a los discípulos a llevar a cabo su obra de llevar el Evangelio a todas las naciones. El principio básico sigue siendo lo mismo. «Camina en pos de mí. Sígueme.»

Algunos oyen el Evangelio por primera vez y siguen oyendo. Luego creen, y después se dan cuenta que tienen que identificarse como discípulos de Jesús por el bautismo y otros pasos de obediencia. Próximamente, aprenden que ellos están capacitados por el Espíritu Santo para servir y toman decisiones de servicio. Un paso más adelante, ven la necesidad de llevar el Evangelio a otros, y empiezan a oír el llamado de Jesús de seguirle para cruzar las fronteras que separan a los que están fuera de Cristo. Son misioneros en su vida diaria.

Oyente. Creyente. Discípulo. Siervo. Misionero.

Siempre debemos preguntarle al Señor. “¿Qué paso más quieres que yo tome?”

La familia espiritual en la formación de discípulos

La familia espiritual en la formación de discípulos

Jesús mandó a sus discípulos a ir haciendo otros discípulos en todas las naciones (Mateo 28:18-20). Una manera de entender el principio del discipulado en la iglesia local es por la analogía de la familia. Todos nacimos en una familia. Tenemos un papá y una mamá. Además de padres puede haber hermanos mayores. Vamos creciendo y madurando por medio de los procesos básicos y por la participación normal en la familia. De la misma manera, al nacer de nuevo, iniciamos una nueva vida espiritual. Los más pequeños aprenden de los más grandes. Los maduros y sabios enseñan a los jóvenes. Ellos aprenden de sus experiencias. Todos seguimos a Jesús; y estamos siguiendo a otros hermanos también. Alguien puede aprender de usted. ¿Quién le está siguiendo a usted mientras sigues a Jesús?

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 1 Corintios 11:1