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Categoría: Liderazgo

Cuando el equipo falla

Cuando el equipo falla

¿Qué hacemos cuando el equipo de ministerio no funciona como pensábamos?

Empezamos con una buena visión bíblica y espiritual. Invertimos mucho esfuerzo en el entrenamiento y la capacitación de líderes. Formamos un equipo de varias habilidades y dones, pero con una sola meta y un solo espíritu. A pesar de haber hecho todo bien, al intentar a trabajar juntos, cualquier circunstancia negativa resulta en conflicto. Los que se habían unido se dividen, y las fallas de cada miembro del equipo se magnifican.

No debemos asustarnos cuando eso sucede. Es útil recordar que aún el equipo de discípulos originales sufría de controversias y conflictos. El discipulador divino, Jesús, escogió a Judas para ser apóstol. Jesús no se equivocó, sino que él sabía todo lo que Judas haría de antemano y estaba prevenido. Tuvo que ser así, porque así se había escrito.

Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. (Hechos 1:16-17)

Así que, puede haber conflicto, puede haber fallas y fracasos. Puede ser necesario volver al principio para repetir aspectos de entrenamiento. Haremos correcciones y ajustes. Está bien. Dios está obrando. Dios siempre es fiel, aunque nosotros siempre somos infieles. Las maravillas de Dios incluyen sus milagros de hacer su obra por medio de líderes y equipos disfuncionales. Sigue adelante. Aprende. Vuelve a los primeros pasos. Dios está allí también. El enemigo nuestro quiere hacer daño, pero el Señor siempre hará el bien.

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. (Génesis 50:20)

Entrenamiento personalizado

Entrenamiento personalizado

Durante el último mes he tenido oportunidad de ver la importancia del entrenamiento personalizado en el ministerio práctico por medio de dos de mis hijos. Mi hijo Teddy tiene 15 años y por tanto puede empezar su entrenamiento de conductor para su licencia en el estado de Tennessee, EEUU. Es necesario que él cumpla un mínimo de 50 horas conduciendo bajo supervisión directa. Hemos pasado varias horas juntos en el carro; he contestado unos 150 de sus preguntas; he mostrado como hacer las cosas bien para que vea mi ejemplo; y he sentado en el lugar de pasajero para ayudarle con paciencia a manejar en una manera segura y de acuerdo a las leyes. Instrucción, ejemplo, observación, ayuda: así se prepara un buen conductor de autos.

Mi hijo Mateo tiene 12 años. Mateo sufre de una forma de parálisis cerebral, sin embargo, siempre quiere hacer todo los que otros muchachos hacen. Últimamente pasamos un tiempo de vacaciones junto a un hermoso lago dentro de las montañas de Tennessee. Los niños jugaron en kayaks y nadaron todos los días. Más que nada Mateo quería pescar. En el principio no pudo hacer que el anzuelo llegara al agua. Lo tiraba por atrás, o por los lados. Yo le dije: “Voy a poner mis manos sobre las tuyas. Harás lo que yo hago, y como te digo.” Así hicimos juntos varias veces. Después, el dijo: “Ahora quiero hacerlo solo.” Yo le hice un gran espacio y esperaba el resultado. ¿Crees que lo tiró perfectamente la primera vez? No. Ni la segunda. Pero yo le animaba a seguir, con suaves comentarios y sugerencias de lo que podría hacer mejor. Pronto él no necesitaba ni ayuda ni sugerencias. ¡Pescaba solito y más que nadie en la familia! Durante las siguientes semanas Mateo ayudaba a sus sobrinos y primos pequeños a pescar también.

19 Jesús los llamó: «Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!» (Mateo 4:19 NTV).

Para los mentores en el ministerio práctico hay cuatro pasos para el entrenamiento personalizado de nuevos líderes que se pueden resumir así:

  1. Yo lo hago y tú me observas.
  2. Yo lo hago y tú me ayudas.
  3. Tú lo haces y yo te ayudo.
  4. Tú lo haces y yo te observo.

En el ministerio hemos aplicado estos pasos para entrenar en el evangelismo, en el discipulado, en la escuela dominical, en la predicación, y en el inicio de nuevos ministerios. Es importante que los pastores y líderes actuales preparamos a los líderes futuros con entrenamiento personalizado y práctico con nuestro ejemplo y apoyo.

14 Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron (2 Timoteo 3:14).

 

Invitado adentro para servir afuera

Invitado adentro para servir afuera

Al pensar en la multiplicación de siervos-líderes, el Señor Jesucristo nos dejó un modelo que podemos observar en la elección de los doce apóstoles en Marcos 3:13-14:

13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, … 

Los pastores, siervos, y líderes cristianos tenemos la responsabilidad de capacitar a los escogidos y llamados por Dios. Vale aprender y aplicar estas dos etapas del entrenamiento de los doce: adentro (estar con él) y afuera (enviarlos a predicar, etc.) Las dos etapas son importantes. Los líderes tenemos que invitar a algunos de los discípulos a estar cerca a nosotros, y mostrarles cómo estar cerca a Jesús. Los que han mostrado el corazón, las actitudes, y las prácticas del fiel seguidor, pueden crecer aún más si nosotros nos abrimos para que ellos aprendan de cerca. Tenemos que pasar tiempo con ellos, compartir de nuestras vidas, y ponerles un ejemplo vivo del siervo-líder quien conoce íntimamente a Jesucristo. Solamente después de que un discípulo haya pasado tiempo adentro, deberíamos enviarle afuera para liderazgo espiritual público; y aún entonces, con estrecha relación con los más experimentados del círculo íntimo.

La falla común de los que ya somos líderes es que no queremos abrir la puerta para que el discípulo esté dentro del círculo íntimo. Sin embargo, es esencial quitarle el velo al que pueda hacer mayores cosas, y compartir nuestra vida familiar, oración, devoción, y aún nuestras cargas y debilidades, si el discípulo va a crecer hasta ser un siervo capacitado para el liderazgo espiritual.

¿Está invitando usted a algunos discípulos de su ministerio a una relación más adentro para que después puedan ser enviados afuera?